MICROCORTES GENERAN NECESIDAD DE BATERÍAS SOLARES: SOLIS

BUENOS AIRES 11 de septiembre de 2026.— Unos cuantos segundos sin electricidad pueden bastar para detener una línea de producción, interrumpir una operación comercial o incluso hacer perder clientes, por lo que empresas argentinas comienzan a recurrir a baterías como respaldo ante microcortes y fallas de calidad en el suministro eléctrico.
El fenómeno está abriendo un nuevo campo de aplicación para los sistemas de almacenamiento, que hasta ahora habían sido utilizados principalmente para reducir costos energéticos o complementar instalaciones de generación solar.

“Ya hay proyectos en Argentina, principalmente para microcortes. Hay instalaciones donde éstos terminan costando mucho. La energía más cara es la que no tienes”, afirmó Sergio Rodríguez, director de Tecnología para LATAM de Solis, durante la Expo de Eficiencia Energética.
El problema adquiere mayor relevancia en el sector comercial e industrial, donde una interrupción de apenas unos segundos puede provocar pérdidas que van mucho más allá del consumo eléctrico no realizado.
“En el sector comercial industrial hay empresas que no pueden parar. Si frenan, pierden dinero. Negocios que si no tienen red, pierden clientes”, señaló Rodríguez.

La preocupación por este tipo de eventos ya comenzó a reflejarse en la regulación argentina. Como parte de la Revisión Quinquenal Tarifaria 2025-2030, el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) estableció que las distribuidoras deberán registrar de manera específica fenómenos como microcortes, huecos de tensión y sobretensiones transitorias.
El cambio –dijo– cobra importancia debido a que los indicadores tradicionales de continuidad del servicio, SAIFI y SAIDI, contabilizan interrupciones superiores a tres minutos, por lo que las fallas de menor duración pueden quedar fuera de esas mediciones.
Así, una empresa puede experimentar interrupciones capaces de afectar maquinaria, procesos productivos, sistemas informáticos o transacciones comerciales sin que necesariamente queden reflejadas en los indicadores tradicionales de calidad del suministro, resaltó.

Los problemas de continuidad, además, se mantienen como un asunto relevante en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). En el marco de la revisión tarifaria, el organismo regulador determinó cerca de 21 mil 481 millones de pesos argentinos por incumplimientos vinculados con el servicio técnico y otros 6 mil 003 millones de pesos relacionados con el producto técnico.
Para los usuarios empresariales, el desafío ya no se limita entonces a cuánto cuesta la electricidad, sino a cuánto puede costar una interrupción.
Baterías como respaldo
Ante este escenario, Solis está modificando su propuesta tecnológica para integrar en una misma solución generación eléctrica, almacenamiento y electrónica de potencia, con el objetivo de atender necesidades que van desde el ahorro energético hasta el respaldo inmediato ante fallas de la red.
La apuesta se dirige especialmente al mercado comercial e industrial (C&I), donde la continuidad de las operaciones puede tener un valor económico superior al costo de la propia energía.

Durante la Expo de Eficiencia Energética, la compañía presentó EverCore y FlexCore-ID, dos sistemas orientados al segmento C&I y diseñados para distintas escalas y configuraciones de proyectos.
El movimiento refleja una transformación en el mercado de almacenamiento: las baterías dejan de ser únicamente una herramienta para guardar electricidad generada mediante paneles solares y comienzan a utilizarse como parte de una estrategia de continuidad operativa y protección ante problemas de calidad de energía.
“La energía más cara es la que no tienes”, resume Rodríguez, en un mercado donde el costo de un microcorte puede superar con facilidad el precio de mantener una reserva energética disponible.




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